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Post I. Sobre la calidad de los artículos de investigación cualitativa: criterios, estándares, listas de verificación…y «la cola que mueve al perro»

Jorge Marcos Marcos y Mariano Hernán García

El año 2004 Manel Nebot (q. e. p. d.) y Ana María García publicaron una nota editorial en Gaceta Sanitaria (GS) en la que se reconocía de forma explícita el papel que la investigación cualitativa en el ámbito de la salud pública1. Se trataba de un llamamiento a la recepción de manuscritos que quedaba patente al incluirse en las «Normas para autores» un apartado específico con recomendaciones para enviar manuscritos «originales» basados en estos métodos. Esto también sirvió para alentar a las personas lectoras de la revista a aportar sugerencias sobre las listas de chequeo para revisar manuscritos con enfoque metodológico cualitativo.De este modo, desde GS se contribuía a un interesante debate iniciado en 2001 en la revista British Medical Journal, en el que se planteaba que las listas de verificación pueden ser útiles para mejorar los métodos de investigación cualitativa, pero el uso excesivo y poco crítico puede ser contraproducente. También se advertía de que reducir la investigación cualitativa a una selección de procedimientos técnicos (muestreo intencional, codificación múltiple, triangulación, etc.) puede resultar demasiado prescriptivo y dar como resultado lo que Rosaline S. Barbour ilustró como “un caso de cola que menea al perro», en lugar de lo contrario2. Por eso, para fortalecer el rigor de la investigación cualitativa, y por ende la calidad de los artículos que se publican, es necesario integrarlos en una comprensión más amplia del diseño de la investigación y el análisis de los datos a partir del paradigma hermenéutico propio de estas metodologías, con una mirada genuina y propia, aunque a veces, sea lógico “complementar con” o “complementar a” los enfoques basados en la frecuencia. 

Imagen tomada de Medium (https://medium.com/). Disponible en: https://medium.com/@alex_kuzovkova/wag-the-tail-6d6c3293669e

No podemos obviar que dicho paradigma le confiere un carácter singular, y también cierta complejidad. Empezando por el hecho de tener que enfrentarse a un doble proceso de interpretación; por un lado, a la manera en que las personas interpretan la realidad que ellas mismas construyen socialmente. Por otro lado, el modo en que las personas investigadoras intentamos comprender cómo los sujetos construyen socialmente esas realidades. De ahí que, cuando se investiga desde este enfoque fenomenológico-naturalista, suelen ponerse en juego dos narrativas, que a veces se mezclan, se confunden o se solapan. Las narrativas que hacen los sujetos acerca de sus prácticas sociales y sus discursos, y las que hacemos las y los investigadores a partir de lo que observamos y de lo que los sujetos nos cuentan acerca de lo que perciben o hacen. Evitar dichas confusiones es un asunto  clave a la hora de reportar resultados de una investigación.

Sea como fuere, lo cierto es que, al menos en el ámbito de la salud pública, parece que nos encontramos en una nueva fase. Las preguntas sobre la calidad de la investigación cualitativa ya no se plantean, desde fuera, para exhibir que estamos ante un tipo de hacer investigación que resulta dudoso en términos de rigor científico, sino que esas preguntas remiten, en mayor medida, a cómo valorar y mejorar desde dentro lo que se está haciendo3. Dicho de otro modo, el foco del debate sobre la calidad de la investigación cualitativa parece que se ha ido trasladando – al menos en buena medida- desde las consideraciones puramente filosóficas y epistemológicas, hacia  los componentes más pragmáticos y concretos que dan a conocer este tipo de investigación desde su propia “cocina”.  Sin embargo, ambos focos son ineludibles, puesto que de su imbricación y sinergia obtendremos  el rigor y la calidad necesarios. Ciertamente, puede parecer una encrucijada interna, pero no hay más que asomarse a los artículos de investigación cualitativa publicados en GS a lo largo de los años para tomar conciencia, no sólo de la heterogeneidad metodológica, sino también de los diversos planteamientos conceptuales contenidos en sus artículos y por ende, del proceso de transformación vivido.

Una aproximación al análisis de la evolución de las propias normas de publicación de GS da muestras de dicho proceso de transformación. Concretamente, a las normas de la revista se han ido añadiendo aclaraciones para la publicación de artículos de este tipo. Así, por ejemplo, recientemente, aprovechando la última actualización de las normas, en las que se recomienda seguir las guías para la publicación de diseños específicos de la red EQUATOR, se insta también a tomar en consideración las recomendaciones de herramientas como la  Standards for reporting qualitative research: a synthesis of recommendations4  o la Consolidated criteria for reporting qualitative research (COREQ): a 32-item checklist for interviews and focus groups5. Sea como fuere, un punto de inflexión importante lo constituyó la publicación de Avanzando en las guías de Gaceta Sanitaria: recomendaciones básicas para la publicación de estudios cualitativos6, una nota editorial en la que Carmen Vives-Cases, Felicitas Domínguez Berjón y Carme Borrell, en nombre del Comité Editorial de GS, daban a conocer información básica y una serie de criterios de calidad que son los que han servido para que, desde 2013, GS fuera más precisa y rigurosa a la hora de seleccionar y publicar los artículos de naturaleza cualitativa, en sintonía con lo que han hecho otras muchas revistas de nuestro ámbito.  Unas normas que se articulan en torno a dos criterios clave: la “relevancia” del tema de investigación y la “consistencia” del estudio según la información aportada en el manuscrito. Criterios que se alejan de estándares o listas de verificación rígidas, que están formulados de manera que dan cabida a la flexibilidad y, no menos importante, invitan a la reflexividad. Cualidades que son consustanciales, y deben seguir siéndolo, a esta forma de producir literatura científica. No hay otra forma si queremos que “la cola no mueva al perro”, sino al contrario.

Gaceta Sanitaria, Comité editorial

Referencias

1 Nebot M, García AM. La investigación cualitativa en GACETA SANITARIA: bienvenida y mejor valorada. Gac Sanit. 2004; 18: 5-6. doi: 10.1016/S0213-9111(04)71992-5

2 Barbour RS. Checklists for improving rigour in qualitative research: a case of the tail wagging the dog? BMJ 2001; 322: 1115 doi:10.1136/bmj.322.7294.1115

3 Flick U. La gestión de la calidad en Investigación Cualitativa. Madrid: Ediciones Morata; 2019.

4 O’Brien BC, Harris IB, Beckman TJ, Reed DA, Cook DA. Standards for reporting qualitative research: a synthesis of recommendations. Acad Med. 2014;89:1245-51. doi: 10.1097/ACM.0000000000000388.

5 Tong A, Sainsbury P, Craig J, Consolidated criteria for reporting qualitative research (COREQ): a 32-item checklist for interviews and focus groups. Int J Qual Health Care 2007; 19: 349–357. doi: 10.1093/intqhc/mzm042

6 Vives-Cases C, Domínguez-Berjón F, Borrell C. Avanzando en las guías de Gaceta Sanitaria: recomendaciones básicas para la publicación de estudios cualitativos. Gac Sanit.  2013;  27: 290-291. doi: 10.1016/j.gaceta.2013.03.010





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