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Dos de cada tres productos de alimentación destinados a niños que utilizan reclamos nutricionales y de salud en televisión son poco saludables

Fuente de vitaminas y minerales. Bajo contenido en grasas. Bajo en sal. Son algunos de los reclamos que utiliza la publicidad para ensalzar los valores de los productos alimentarios dirigidos al público infantil. Un estudio realizado por la Escuela Nacional de Sanidad y que publica este mes la revista GACETA SANITARIA ha comprobado que más de la mitad de los productos de alimentación destinados a niños utilizan reclamos nutricionales y de salud en sus anuncios de televisión pero que el 62% de ellos pertenece a la categoría de productos poco saludables según el perfil nutricional elaborado por la Food Standards Agency del Reino Unido.

La investigación ha analizado los anuncios emitidos durante siete días en tres canales de televisión infantiles (Boing, Disney Channel y Neox) y en el horario infantil de dos cadenas generalistas (Antena 3 y Telecinco). Durante las 420 horas de emisión, los investigadores han identificado un total de 169 productos alimentarios destinados a niños, de los cuáles la mayoría (el 60,9%) pertenece al grupo de productos no esenciales, con perfil nutricional poco saludable, como los zumos envasados, los cereales de desayuno con alto contenido en azúcar o la bollería industrial, mientras que sólo el 32% son productos esenciales y saludables a priori, como los lácteos bajos en grasa o la fruta y verdura sin azúcares añadidos.

Los productos lácteos, con un 28% del total, la mayoría bajos en grasa, son la categoría alimentaria que contiene el porcentaje más alto de alegaciones nutricionales y de salud en su publicidad. Los productos menos recomendables para una dieta infantil y con gran frecuencia de reclamos saludables fueron del grupo de pasteles, magdalenas, galletas y pastas con alto contenido de grasas, con un 9,5% de los anuncios, los del apartado de chocolates y confitería, con un 8,9%, y las cremas untables con alto contenido en grasa, azúcares y sal, aceites, salsas y potenciadores del sabor y sopas deshidratas o enlatadas, con un 8,3%.

Los reclamos nutricionales más frecuentes, presentes en la mitad de los productos analizados en este estudio, destacan su contenido en vitaminas y minerales. Un dato preocupante si tenemos en cuenta que el 80% de los ítems que destacan estas cualidades representan en realidad a los productos menos saludables. Esta estrategia de marketing está muy extendida, por ejemplo, entre las marcas de cereales para el desayuno. De las nueve propuestas que emplean este tipo de publicidad, siete son pobres en nutrientes y de una alta densidad energética.

“Idealmente, sólo los productos saludables deberían contener alegaciones nutricionales o de salud. Esa es al menos la intención del Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos de 2006 que todavía, una década más tarde, está pendiente de implementación. Este vacío permite confundir a los consumidores, ya que la presencia de estos reclamos publicitarios induce a la mayoría de padres que no lee el etiquetado nutricional a optar por la oferta alimentaria menos saludable”, advierten los autores de esta investigación.

Comunicación y prensa GACETA SANITARIA:
Pol Morales
gacetasanitaria@sespas.es

Contacto investigación: Dr. Miguel Ángel Royo / mroyo@isciii.es / Tel. 687 549 574

 

 

Artículo disponible en:

http://gacetasanitaria.org/es/nutrition-health-claims-in-products/articulo/S0213911116000066/

2 Comentarios a “Dos de cada tres productos de alimentación destinados a niños que utilizan reclamos nutricionales y de salud en televisión son poco saludables”

  1. 12 junio 2016

    Lo Mejor de la Semana (5 – 11 de junio) | Hablando de Ciencia | Artículos comenta:

    […] ¡Atención! Dos de cada tres productos de alimentación para niños que utilizan reclamos nutricionales y de sal…. […]

  2. 28 julio 2016

    Luis Rajmil comenta:

    Es un tema muy importante dado que la exposición infantil a estos anuncios es masiva y además, los “héroes” de las series de tv (sean representados por personas o por dibujos animados) en general son quienes promocionan los alimentos poco saludables. En USA también se había analizado en parte este tema (1). Aunque no se ha establecido una clara relación entre el aumento de la incidencia de obesidad infantil y la creciente exposición a anuncios por tv, esta hipótesis es plausible. Seguramente existe una asociación y posible interacción entre esta exposición y factores individuales, familiares y sociales como la clase social y el nivel de estudios de la familia. Pero aunque no hay datos concretos, la exposición de los menores a la promoción de estos alimentos es casi universal, excepto aquellos cuyas familias no tienen tv o no permiten que los niños la vean. Aunque es probable que éstos son minoría. ¿Y qué medidas se están tomando desde los servicios sanitarios y la salud pública, dado el interés? La preocupación de Salud Pública por la obesidad infantil es importante y se llevan a cabo múltiples medidas en cuanto a educación sanitaria, alimentación escolar, promoción de la lactancia materna, etc. Pero en este tema ¿tal vez la impresión es que no se puede intervenir demasiado? Creo que la regulación respecto de la promoción de alimentos no saludables es una medida que sería muy efectiva dado que el riesgo atribuible es probablemente elevado. Y quienes parece que han aprendido la mejor forma de promocionar estos alimentos es la industria que los produce. Hace poco más de 10 años un estudio que integraba métodos cualitativos y cuantitativos mostró que los menores no reclaman los alimentos por ser saludables sino por su sabor (2) y seguramente también su presentación y promoción. Sería muy importante continuar la monitorización de la exposición a promoción de alimentos infantiles y tomar decisiones para regular (o prohibir) su promoción, al menos en horas de máxima audiencia infantil.

    1) Powell LM, Szczypka G, Chaloupka FJ. Exposure to Food Advertising on Television Among US Children. Arch Pediatr Adolesc Med. 2007;161(6):553-560. doi:10.1001/archpedi.161.6.553.
    2) Thomas J, Harden A, Oakley A, Oliver S, Sutcliffe K, Rees R, Brunton G, Kavanagh J. Integrating qualitative research with trials in systematic reviews. BMJ 2004;328:1010-2.

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