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Time’s Up. Se acabó el tiempo de la sujeción de las mujeres. También en la investigación?

Time’s Up. Se acabó el tiempo, es la expresión utilizada por la poderosa Oprah Winfrey contra el acoso sexual y en referencia al colosal movimiento de apoyo a las víctimas de mismo durante su recomendable discurso con motivo de recoger el Premio Cecile B Demille en los Globos de Oro de 2018 (https://www.youtube.com/watch?v=fN5HV79_8B8). Amén de asistir al comienzo de los tiempos donde nuevas e igualitarias leyes se aprueban relativas a otros problemas afrontados por las mujeres, como la Ley de transparencia salarial en Alemania, o la Ley de brecha salarial de la audaz Islandia que ha entrado en vigor el pasado 1 de enero. No es de extrañar, dado el 50% de parlamentarias y una primera ministra feminista; y tampoco si se considera que la brecha salarial de género costará entre 10 y 25,7 billones de euros en los próximos 10 años (1), y sobre todo si consideramos que más recursos económicos para las mujeres supone una mejor redistribución de la riqueza.

El pensamiento patriarcal, el beneficio del sexismo y la ideología androcéntrica subyacen a las múltiples formas de dominio de las mujeres por parte de los hombres. En este contexto, la histórica ausencia y la sujeción de las mujeres en la ciencia es solo un caso más. En el último artículo de la serie que de forma sistemática se trabaja sobre las desigualdades de género en la investigación en salud pública y epidemiología en España, que revisa el período entre 2007 y 2014, se muestra la sobre-representación de líderes hombres, lo que significa un desequilibrio con relación al número de socios/as de la SESPAS con mayoría de mujeres. También hay un mayor apoyo financiero a los jóvenes respecto a las jóvenes investigadores/as. Es un indicador y una consecuencia del androcentrismo propio de quienes integran las sociedades científicas. Esta situación injusta por sexista, como en el caso de la brecha salarial, pone en riesgo los beneficios de productos y servicios innovadores desde la perspectiva de género que den respuestas a necesidades y demandas de “toda” la sociedad (2).

Sorprende en la “ciencia neutral” los burdos sesgos de la investigación científica en biomedicina. Un par de ejemplos: Al poco de comercializarse flibanserin la “viagra femenina” se comenzó a escuchar las dudas sobre su interacción con el alcohol. La compañía propietaria realizó un estudio de tal interacción en una muestra de 25 voluntarios sanos, en la que asombrosamente solo 2 eran mujeres! (3). El otro caso, es el de la suspensión de un anticonceptivo hormonal masculino, eficaz al 96%, debido a que un 3% de los hombres presentó síntomas de depresión. Extraordinario si se piensa en los efectos secundarios de los anticonceptivos aprobados y prescritos a las mujeres (4).

A menudo me pregunto cuando leo artículos sobre epidemiología clínica en revistas como la propia Gaceta Sanitaria, en qué medida los y las sujetos de estudio realmente tienen la patología que están estudiando. La importancia del diagnóstico diferencial de una patología con otras es substancial. Como se propone desde la semiótica médica, los mismos signos y síntomas cuando son expresados por las mujeres son más difícilmente interpretables por los profesionales que cuando son expresados por los hombres (5). Además, aunque la confusión en el diagnóstico de una enfermedad puede ser con las mismas enfermedades para ambos sexos; con cierta frecuencia, las patologías con las que puede ser confundida son diferentes para el caso de hombres y mujeres (6).

… Y sin embargo, hay que pensar en la ciencia como una de las aliadas de las mujeres. Existen proyectos dignos de mención como gendered innovations de la Universidad de Stanford. Sus estudios de casos demuestran la utilidad de la incorporación de la perspectiva de género a los proyectos de investigación en términos de buenas prácticas profesionales, de beneficios para la sociedad así como de eficiencia (https://genderedinnovations.stanford.edu/). También desde nuestro ámbito se ha contribuido a mostrar el camino para la incorporación de la perspectiva y el análisis de género en los proyectos científicos (7-9).

Un recorrido ascendente se está produciendo afortunadamente sobre las diferencias por sexo en las publicaciones registradas en MEDLINE, pasando de algo menos de 3000 artículos a comienzos de los 90 a más de 11.000 actualmente. Sobre las desigualdades de género en la atención sanitaria, también desde España se han publicado en los últimos 5 años interesantes investigaciones. Algunos ejemplos… Un análisis de base poblacional muestra la asociación de la letalidad intrahospitalaria por sepsis grave con el sexo; pues aunque las mujeres sufren menos sepsis de este tipo que los hombres, se observa un mayor aumento en las tasas de incidencia y mortalidad en las mujeres entre 2006 y 2011. Los motivos de estas diferencias no están claros (10). Un estudio en una cohorte histórica de base poblacional indica la mayor mortalidad a los 30 días experimentada por las pacientes con bacteriemia por Staphylococcus aureus adquirida en la comunidad en comparación con los pacientes; lo que induce a concluir que el género debe considerarse en la clasificación y la estratificación del riesgo de quienes padecen esta patología (11). Un meta-análisis ha identificado diferencias de género en el perfil de los factores de riesgo y el manejo diagnóstico y terapéutico de los pacientes con accidente cerebrovascular isquémico (12). También, se va forjando la evidencia del mayor retraso en el diagnóstico de enfermedades en las mujeres que en hombres, como sucede en las bronquiectasias con 2,1 años más de retraso en aquellas (13), o en las espondiloartropatías, con 2,3 años de retraso en las mujeres respecto a los hombres (14).

Se han de dar múltiples pasos para que exista justicia científica de género, coincidentes con todas y cada una de las fases del proceso de la generación de conocimiento, incluyendo la legitimación de las mujeres como científicas. Que las mujeres ejerzan su libertad en la ciencia puede implicar maneras y modos alternativos al status quo, como la aceptación de hipótesis diferentes a las corrientes principales de pensamiento, no siempre consideradas pertinentes, la utilización culta y valiente de teorías multidisciplinares fuera de la biomedicina, y de metodologías mixtas cuanti-cualitativas y no siempre de base individual. Las políticas editoriales de las revistas científicas están incorporando la perspectiva de género, pero, no siempre funcionan, sea por incumplimiento de los/las propios autores/as, sea más bien por el equipo de revisión o editorial que desconocen tanto como los/las autores/as qué significa la incorporación de la perspectiva de género en un producto científico.

Un estudio de un millón y medio de documentos médicos acaba de revelar una correlación positiva robusta entre la participación de las mujeres en la ciencia médica y la atención a los factores relacionados con el género y con el sexo en la investigación de las enfermedades, tras ajustar por variaciones de los países, temas de enfermedades y áreas de investigación médica (15). Quedamos así, en el contexto científico de la biomedicina y ciencias de la salud, a la espera que se cumplan los deseos de Ophra en la despedida de su discurso: “Tenemos por delante un nuevo día y cuando finalmente amanezca ese nuevo día será gracias a muchas mujeres”.

María Teresa Ruiz Cantero. Catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública (Universidad de Alicante). Editora Invitada para la Estrategia de Género de Gaceta Sanitaria

 

Bibliografía

  1. World Bank Group. Women, business and the Law 2016. Getting to equal. Washington: International Bank for Reconstruction and Development / The World Bank, 2015. [citado 11 01 2018]. Disponible en: chrome-extension://oemmndcbldboiebfnladdacbdfmadadm/http://wbl.worldbank.org/~/media/WBG/WBL/Documents/Reports/2016/Women-Business-and-the-Law-2016.pdf
  2. García-Calvente MM, Ruiz-Cantero MT, del Río-Lozano M, et al. Desigualdades de género en la investigación en salud pública y epidemiología en España (2007-2014). Gac Sanit. 2015; 29: 404-11.
  3. Gellad WF, Flynn KE, Alexander GC. Evaluation of Flibanserin. Science and Advocacy at the FDA. JAMA 2015; 314: 869-70.
  4. Behre HM, Zitzmann M, Anderson RA, et al. Efficacy and Safety of an Injectable Combination Hormonal Contraceptive for Men. J Clin Endocrinol Metab 2016; 101: 4779-88.
  5. Malterud K. Symptoms as a Source of Medical Knowledge: Understanding Medically Unexplained Disorders in Women. Fam Med 2000; 32: 603-11.
  6. Gerdan V, Akar S, Solmaz D, et al. Initial diagnosis of lumbar disc herniation is associated with a delay in diagnosis of ankylosing spondylitis. J Rheumatol 2012; 39: 1996-9.
  7. Caprile M, Valles N, Palmen R. Guía práctica para la inclusión de la perspectiva de género en los contenidos de la investigación. Barcelona: Fundación CIREM, 2102. [citado 11 1 2018]. Disponible en: http://docplayer.es/6552278-Guiapractica-paralainclusiondela-perspectivadegenero-enloscontenidos-delainvestigacion.html
  8. Ariño MD, Tomás C, Eguiluz M, et al. ¿Se puede evaluar la perspectiva de género en los proyectos de investigación? Gac Sanit 2011; 25: 146-50.
  9. García Calvente MM, Jiménez Rodrigo ML, Martínez Morante E. Guía para incorporar la perspectiva de género a la investigación en salud. Escuela Andaluza de Salud Pública, 2013. http://www.easp.es/project/guia-para-incorporar-la-perspectiva-de-genero-a-la-investigacion-en-salud/
  10. Bouza C, López-Cuadrado T, Saz-Parkinson Z et al. Epidemiology and recent trends of severe sepsis in Spain: a nationwide population-based analysis (2006-2011). BMC Infectious Dis 2015, 14: 717.
  11. Smit J, Lopez-Cortes LE, Kaasch AJ, et al. Gender differences in the outcome of community-acquired Staphylococcus aureus bacteraemia: a historical population-based cohort study. Clinical Microbiology and Infection 2017; 23: 27-32.
  12. Giralt D, Domingues-Montanari S, Mendioroz M, et al. The gender gap in stroke: a meta-analysis. Acta Neurol Scand 2012; 125: 83-90.
  13. Girón RM, de Gracia Roldán J, Oliveira C, et al. Sex bias in diagnostic delay in bronchiectasis: An analysis of the Spanish Historical Registry of Bronchiectasis. Chronic Respiratory Dis 2017, 14: 360-9.
  14. Jovaní V, Blasco-Blasco M, Ruiz-Cantero MT, et al. Understanding how the diagnostic delay of Spondyloarthritis differs between women and men: A Systematic Review and Meta-analysis. J Rheumatol 2017; 44: 174-83.
  15. Nielsen MW, Andersen JP, Schiebinger L, et al. One and a half million medical papers reveal a link between author gender and attention to gender and sex analysis. Nature Human Behaviour 2017; 1: 791-6.

 

María Teresa Ruiz Cantero

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