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Masculinidades Hegemónicas

En 1987, Raewyn Connell acuñaba el término de “Masculinidades Hegemónicas” para hacer referencia a las estrategias que garantizan a algunos hombres un status social privilegiado y dominante sobre las mujeres y otros colectivos (de hombres y mujeres) que adoptan identidades de género femeninas (1). Este sistema de desequilibrio de poder revierte en un perjuicio en la salud y bienestar tanto de las mujeres como de los hombres. Este concepto de “Masculinidades Hegemónicas” es aplicable a diferentes épocas y contextos precisamente porque incluye mecanismos de adaptación a los cambios sociales y la implicación no sólo de los hombres, sino también de las mujeres a través de una feminidad exacerbada, sumisa y basada en el auto-sacrificio (2). Sin este concepto dificilmente se podría comprender la existencia de desigualdades de género endémicas, como es el caso de la violencia de género contra las mujeres.

Gaceta Sanitaria comienza el 2014 con un primer número en el que se incluye el estudio realizado por Belen Sanz Barbero, Lourdes Rey y Laura Otero García de la Escuela Nacional de Sanidad sobre “Estado de Salud y violencia contra la mujer en la pareja”, basado en los datos recogidos por la última Macroencuesta del Instituto de la Mujer de 2011 (3). La violencia contra las mujeres ha sido en los últimos 10 años un tema especialmente presente en las páginas de Gaceta Sanitaria como en casi todas las revistas del ámbito de salud pública y otros ámbitos de las ciencias de la salud y las ciencias sociales, dada la relevancia del tema en las agendas prioritarias política, mediática y científica.

Según los resultados del estudio de Belen Sanz y cols., en España, un 12,2% de las mujeres adultas han estado expuestas a episodios de violencia por parte de sus parejas o análogo a lo largo de su vida (3). Esta cifra nos sitúa entre los países miembros de la Unión Europea “Con menos violencia machista”, como todos los tipos de medios de comunicación hicieron eco al dar a conocer los principales resultados de un informe encargado por la Comisión Europea a FRA (European Union Agency for Fundamental Rights) sobre la magnitud, consecuencias, y opiniones en torno a de diferentes formas de violencia de género contra las mujeres correspondientes a una muestra de 42.000 mujeres residentes en los 28  Estados miembros de la Unión Europea (4).

Tanto en el Informe de FRA como el estudio de Belen Sanz-Barbero y cols., está presente la tendencia de las mujeres (posiblemente en una situación de malos tratos más grave) a la infradeclaración de las situaciones de violencia de género a las que se han visto expuestas. En el estudio de FRA, por ejemplo, la tendencia a infradeclarar estas situaciones podría explicar explicar el hecho de que en los países del sur de Europa se hayan registrado sistemáticamente menores cifras de prevalencia de violencia física-sexual por parte de la pareja actual o anterior u otros tipos de perpretadores que en los países del norte (13% en españolas vs. 28% entre las suecas o 30% entre las finlandesas) (4). Podría deducirse, por tanto, que el famoso lema “Romper el silencio” de la campaña europea de sensibilización de principios de 2000 es, 14 años después, más pertinente que nunca.

El silencio de las mujeres es, en el tema de la violencia de género, el mejor aliado para la sostenibilidad de la masculinidad hegemónica vigente en España y otros países. Su desmantelamiento pasa necesariamente por el empoderamiento social de las mujeres en todas las esferas que ha hecho posible, por ejemplo, que los malos tratos en la pareja, aunque no hayan desaparecido, al menos sí sean más visibles y explícitamente retados en el discurso público de los países del Norte del Europa.

Carmen Vives Cases

Editora Asociada de Gaceta Sanitaria

Universidad de Alicante.

Conflictos de interés: Ninguno.

Referencias utilizadas en el texto:

  1. Connell RW. Gender and power. Cambridge: Polity in association with Blackwell; 1987. Pp. 21.
  2. Connell RW, Messerschmidt JW: Hegemonic Masculinity. Rethinking the Concept. Gender & Society 2005; 19:829-59
  3. Sanz-Barbero B, Rey L, Otero-García L. Estado de Salud y Violencia contra la Mujer en la pareja. Gac Sanit 2014; 28: 102-8.
  4. European Union Agency for Fundamental Rights. Violence Against Women An EU-wide survey. 2014. Principales Resultados disponibles en: http://fra.europa.eu/en/publication/2014/vaw-survey-main-results

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Un comentario a “Masculinidades Hegemónicas”

  1. 8 marzo 2017

    El Dividendo Patriarcal – salud comunitaria comenta:

    […] La socióloga australiana Raewyn Connell ha propuesto una noción que puede ser muy útil para avanzar en este terreno, sencillamente los hombres nos beneficiamos por el mero hecho de ser hombres de un dividendo patriarcal, al igual que en el terreno del marxismo el capital se beneficia de las plusvalías, e igual que los capitalistas obtienen plusvalías manteniendo el capitalismo, los hombres obtenemos dividendos patriarcales manteniendo el actual orden de género. Esto ocurre en los hombres que practican las masculinidades hegemonicas […]

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