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Ciudadanía en salud

El concepto de ciudadanía en salud es un tema de actualidad que se encuentra en permanente proceso de construcción, se relaciona con el concepto más amplio de ciudadanía pero tiene características que le confieren algunas particularidades. En su acepción más amplia la ciudadanía se constituye en el entramado social y cultural de la cotidianidad, pasa por el plano personal cuando se siente “que se tiene el derecho a tener derechos” (Arendt, 1988) y se autoriza la propia voz para exigirlos. Requiere del reconocimiento de los otros significativos como sujeto de derechos, y de condiciones de posibilidad para hacerlos efectivos (Castro-Vásquez, 2016), lo que remite al poder y a los recursos (Petchesky y Judd 2006). Es decir, el concepto puede utilizarse para indagar acerca de la apropiación de los derechos humanos y las condiciones de posibilidad para el ejercicio de los mismos.
Si bien ciudadanía parte de la idea jurídica de “igualdad”, este soporte jurídico no es suficiente para garantizarla (Valdivieso 2012), pues hay limitantes sociales, culturales, económicas y políticas que dificultan la ciudadanización o incluso llevan a una desciudadanización. Desde algunas perspectivas críticas, como la teoría feminista, el concepto moderno de ciudadanía puede reproducir inequidades cuando se convierte “… en un privilegio, más que en un derecho… (cuyo) desarrollo histórico se enquistó en la dualidad inclusión/exclusión… (y) en la práctica produce una exclusión de facto de grandes grupos poblacionales… ” (Ibíd.: 24). Sin embargo, también permite investigar sobre la distancia que media entre el deber ser (lo normativo), la apropiación de derechos (sentirlos tuyos) y las condiciones de posibilidad para el ejercicio de derechos, donde juega un papel fundamental el Estado. Dimensiones imprescindibles cuando se pretende analizar cualquier fenómeno social desde la perspectiva de los derechos en salud (Castro-Vásquez, 2016; Juárez, 2018).
Este es un asunto central en el campo médico, entendido a la manera de Pierre Bourdieu (Bourdieu y Wacquant, 2005) como un microcosmos social y campo de poder dotado de considerable autonomía. Conformado por instituciones y agentes ubicados en diferentes posiciones jerárquicas, el campo médico se cohesiona a través de diversos capitales (p.e. el saber médico, el prestigio, el reconocimiento, el dominio). En este sentido, el saber médico es uno de los principales capitales en juego y confiere al personal médico –como poseedores del mismo- una alta jerarquía, con la tendencia a subordinar a otros agentes de la salud (p.e. enfermería, trabajo social, laboratoristas, psicología)(Castro, 2014). En la posición más subordinada están quienes padecen una enfermedad y acuden a un campo que les es ajeno, el campo médico. Sin embargo, debe reconocerse que las personas usuarias de los servicios de salud también poseen capitales en juego que marcan tanto diferencias entre ellas, como mantienen –no sin luchas por el capital y los beneficios- la estructura del propio campo médico (Juárez, 2018).
Mientras que para Bourdieu el poder médico es constitutivo, simbólico y no necesariamente coercitivo, para Michael Foucault se legitima en relaciones de poder (1979), y para Larmé (1998) se funda y reproduce en el conocimiento médico, reproduciendo inequidades y jerarquías en la sociedad. Por su parte, Castro-Vásquez (2011) al explorar acerca de las formas de subordinación (de mujeres-pacientes) en el campo médico, reportó que se reproducían entre otros dispositivos a través de mercados lingüísticos, entendidos como campos de definición de poderes, donde se concreta la subalternidad.
Con base en lo expuesto previamente, es importante enfatizar que la perspectiva de derechos debe incorporarse al análisis social de la salud, pues lleva a cuestionar el status quo, haciendo visible tanto las dificultades que pueden presentar para identificar los derechos en salud quienes acuden a los servicios de salud en calidad de pacientes o acompañantes como el propio personal médico que les atiende. A la vez está presente en la discusión acerca del cumplimiento del Estado como garante de las condiciones de posibilidad para que se ejerzan los derechos en salud.
Finalmente, el concepto de ciudadanía se complejiza en salud, al considerar el poder médico, el control social de la medicina y el carácter normativo de la misma, lo que lleva a la búsqueda de marcos interpretativos para su investigación y análisis.

El siguiente vídeo reseña el libro En letras chiquitas. Construcción de ciudadanía y el derecho a la información, utilizado como uno de los referentes sobre el tema que hoy compartimos.

Bibliografía
Arendt, H. 1998. Los orígenes del totalitarismo. Madrid: Editorial Santillana.
Bourdieu, P y Wacquant, L. 2005. Una invitación a la sociología reflexiva. Buenos Aires: Siglo XXI.
Castro, R. 2014. Génesis y práctica del habitus médico autoritario. Revista Mexicana de Sociología 76, núm 2 (abril-junio): 167-197
Castro-Vásquez, MC. 2016. En letras chiquitas. Construcción de ciudadanía y el derecho a la información en salud. Hermosillo: El Colegio de Sonora.
————-2011. Habitus lingüistico y el derecho a la información en el campo médico. Revista Mexicana de Sociología 73 (2) (abril-junio): 231-259.
Foucault, Michel. 1979. Microfísica del poder. España: La piqueta.
Juárez, L. 2018. Directo al corazón. Mujeres y enfermedad coronaria, un estudio con perspectiva de género. México: El Colegio de Sonora.
Larmé, Anne.1998. Environment, vulnerability, and gender in Andean ethnomedicine. Social Science & Medicine 47(8): 1005-105.
Petchesky, Rosalind y Karen Judd (compiladoras). 2006. Cómo negocian las mujeres sus derechos en el mundo. Una intersección entre culturas, políticas y religiones. México D.F.: El Colegio de México.
Valdivieso, Magdalena. 2012. Aportes e incidencias de los feminismos en el debate sobre ciudadanía y democracia en América Latina. En Feminismo y cambio social en América. Latina y el Caribe, coordinado por Alba Carosio, 19-42. Buenos Aires: CLACSO.

Lucero Aída Juárez Herrera y Cairo
Médica pediatra y perinatología pediatra, por la Universidad Nacional Autónoma de México. Maestra en Ciencias Sociales y Doctora en Ciencias Sociales, línea Estudios Socioculturales en Salud, por El Colegio de Sonora. Forma parte del Sistema Nacional de Investigadoras del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (CONACYT). Miembro del equipo de investigación en Salud Pública, Universidad de Alicante, España. Ha sido docente en Universidad de Sonora. Es profesora investigadora en la Escuela de Ciencias de la Salud, Universidad del Valle de México, campus Hermosillo. Líneas de investigación: Género, ciudadanía, salud sexual y reproductiva, enfermedad coronaria de mujeres. Promoción de la salud. Cuidados en salud y enfermedad de Alzheimer.
Identificador ORCID de seis dígitos 0000-0001-8748-6119
ORCID iD completo y enlace a registro público http://orcid.org/0000-0001-8748-6119

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